Pequeño Poema / Prosa a Jalisco

Pequeño Poema / Prosa a Jalisco

Joaquín González – 11 de Diciembre del 2001.

Adiós Los Altos Querido

De tu tierra árida me alejo

Si me voy es por jodido

Si regreso es por pendejo.

Perdonando la grosería entredicha, la intención fuerte ahí estaba, pues la realidad era, que aunque mucho se quisiera a la tierra, y los de Jalisco la quieren de a deveras, ésta, pródiga no era; lo que obligó a muchos familiares y amigos a desarraigarse de su terruño y buscar en otras fronteras, fueran mexicanas o extranjeras, el sustento para su familia a como fuera.
Con gran dolor dejaron atrás recuerdos de épocas buenas. Ahora se embarcaban en una nueva aventura, a buscar en otros rumbos su fortuna. Muchos la encontraron, y a creces, la incrementaron. Otros la intentaron, pero nunca en su camino vino. Por muchos lares, los Alteños se dispersaron, lo mismo les encontrabas en Guanajuato que en tierras de California al otro lado.
Todos, no importando donde se encontraran, una querencia tenían…. La nostalgia de su tierra que nunca les dejaba, pues no importaba que tan inhóspita ésta hubiera sido, sus memorias, los recuerdos de su infancia, las alegrías de otros tiempos compartidas, todo esto ahí estaba. Quizá, quizá, pensaban…. algún día, muy pronto, a mi tierra he de regresar en una hermosa mañana.  Esto era lo que les animaba, su esperanza de retornar a la casa, al rancho, a la estancia atrás dejada.
Lo que la gran mayoría no sabía, era que el destino otro camino señalado les tenía…. pues lo que sucede es que al no estar en tu tierra día a día, esa otra tierra donde ahora te encuentras, sin saberlo tú, también te va arraigando.  Empiezas a crecer raíces que te van atando. Muchas veces, esas raíces nuevas fueron tus retoños en otros lares nacidos, tus relaciones, la gente nueva conocida o las propiedades, empleos o negocios, que poco a poco te fueron asentando.
Muchas veces sucedió, que sin quererlo tú, de repente tus hijos mucho habían crecido. Una mezcla de orgullo, alegría, y al mismo tiempo, desazón y tristeza te invadía, pues poco a poco empezabas a vislumbrar que si tus retoños en otra tierra habían crecido, de ésta seguramente no se alejarían.  ¿Cómo les podrías inspirar o convencer a regresar a tus Altos algún día?…, si no era algo con que ellos pudieran conectar recuerdos, si su infancia ya se había ido, si sus amigos eran de la nueva tierra. Su conexión era con ésta, no con la que tú habías salido un día.
Tu patria chica, más grande se había vuelto, pues ahora las querencias se habían extendido. Por muchos lados tu familia se había esparcido, lo mismo por México que en esa Unión Americana. Por un lado, feliz te sentías de poder haber dado todo lo que tu familia requería. Lo material lo habías cubierto, lo espiritual era lo que inquieto te tenía. Muy dentro de tí sabías, que tus hijos un día se alejarían a formar su nueva vida, y entonces…. ¿qué es lo que tú harías?
¿Cómo pensar siquiera que toda tu vida en donde estás te quedarías?… Con ganas de ser ave te sentías, para poder alzar el vuelo y regresar cualquier día.  Ese día, que en un futuro tú esperas, es el mismo con el que otros sueñan.  Quizá la buena fortuna te permita un día lograrlo, quizá la tierra te reclame y nunca vuelvas. Lo que si es muy cierto, es que en tu corazón y en tu mente, Los Altos siempre han estado, de tí, nunca…. nunca se han alejado.
Así que….
A Mis Altos Querido Este Poema He Dedicado
Pues Dentro De Mi Corazón Siempre Has Estado.
La Gente De Esta Tierra Bien, Bien Lo Sabemos
Que No Importa Que Tan Lejos Nos Encontremos,
El Amor Al Terruño, Todos Esos Bellos Recuerdos
Fuerza Nos Han Dado, Esperanzas Han Creado,
Por Lo Que Con Gran Orgullo Lo Digo… Que A
Mis Altos Muy Soñado,… ¡Mi Cariño Nunca Lo Ha Dejado!